domingo 5 de julio de 2009

El Jurado correspondiente al mes de Junio, decidió seleccionar como Finalistas al Premio La Oveja Negra a los siguientes microrrelatos:

RAQUEL MARÍA SARALEGUI
(Adrogué-Pcia. de Bs. As.-Argentina)

Pijama

"No puede ser, la cartuchera, las gomitas del pelo y ahora el pijama", decís con enojo. Me siento en la cama, te corro el flequillo de la cara y te digo que ya lo vamos a encontrar. Tu hermana más grande te mira en silencio. Saca del placard el azul, el blanco. Pero vos querés el rosa. "Capaz que está acá", te digo levantando la almohada. "Seguro que entre la ropa planchada". Salto a buscarlo.
Te escucho llorar desde el pasillo:
-¿Qué más se me va a perder ésta semana?
Me muerdo la boca pensando en tu mamá.


ALEJANDRO RAMÍREZ
(Maracay-Aragua-Venezuela)

El aspirante

El aspirante cada noche se arrodilla frente a su cama y comienza a orar. Se levanta, y se mira en el espejo. Cuidadosamente observa su espalda. El resultado es invariable, nada. Reflexiona sobre su fracaso, descarta algunos aspectos. Una vez identificado el problema, se siente más tranquilo, se concentra aún más en su resolución.
Después de muchas noches, mientras el aspirante duerme, el ángel baja desde el cielo, entra por la ventana y se posa junto a su cama. El aspirante lo sueña tal cual es en ese instante. El ángel emprende el vuelo para regresar esa noche, pero va rogando por las alas del aspirante: que no se rompan con la primera ventolera.



viernes 12 de junio de 2009

El Jurado correpondiente al mes de Mayo, decidió seleccionar los dos siguientes microrrelatos y recomendar la publicación del siguiente. La Oveja Negra felicita a sus autores.


DESPERFECTO
de MAGADALENA SOFÍA RASQUIN

(San Carlos de Bariloche, Río Negro, Argentina)
Finalista


Soy un desperfecto crónico, con sólo dieciseis años. Intentan repararme, no quisiera decir en vano: mala dentadura, pésima visión, huesos delicados. Vine a esta tierra para que me arreglen y así sentir la felicidad de estar completamente recuperada. Mamá teme que estos males míos pasen a mis hijos, si es que puedo tenerlos. ¿Será cierto? Este verano, en casa de mis primos, aprovecho la ocasión. Al principio tuve miedo: mamá lejos, sufriendo el sopor de la siesta y él mirándome y mirándome toda. Me saca los anteojos y los limpia con su pañuelito perfumado. Palpa mis mejillas, son duraznos, susurra conmovido., besa mis ojos, son pétalos. Desata mi corpiño e inspira sobre mis pechos, huele a campos de retama y a pepinos. Lo dejo hacer, hasta que brote un niño y si es como él, será hermoso. Así todas las siestas, todas las veces que caben en una siesta.




PECADO INMORTAL
de MANUEL CHAPUSEAUX

(Santo Domingo, República Dominicana)
Finalista


Deseaba con vehemencia el castigo Divino. Anhelaba sufrir el rayo devastador de la justicia celestial.
"¡Maldito sea Dios!" gritó: "¡Me cago mil veces en su Santo Nombre!". Entonces esperó...y esperó...y esperó...




EL HUMO
de ALICIA MÓNICA MACHADO

(Tandil, Pcia. de Buenos Aires, Argentina)
Recomendada su publicación


Acodado en la mesa la miro a través del humo del cigarrillo y entonces, ¡por fin! me dice que me quiere.
El rayo misterioso escapa de su pelo y anida ahora en los pliegues del fueye, que inventa un do mayor, envuelve el bar y nos acaricia.
El tango se entrevera con su risa leve.
Un funyi y un lengue flotan entre las teclas del bandoneón y le estira la queja hasta el éxtasis. Rumor de melodía que pianta hasta el patio, y se mezcla en campanas, luciérnagas y pájaros cantores.
-Estás llorando - me dice.
-Es el humo - le miento- es el humo, y beso sus manos.


miércoles 13 de mayo de 2009

El Jurado correspondiente al mes de Abril, solicitó autorización para seleccionar tres microrrelatos en lugar de los dos mensuales.
Así mismo, recomendó dos textos para publicar.

Seleccionados Finalistas por el Jurado del mes de Abril:



SOLO UNO
María Alejandra García Mogollón (Sucre, Colombia)



Es presionado a salir por aquella angosta puerta corrediza. Se había dañado hace ya mucho tiempo. Todo estaba caliente: el aire, el piso, las paredes y la puerta angosta. El pequeño Sebastián gritaba angustiado -¡Ángela no me dejes ir solo!

Ella destrzó tosd, buscando una salida, le miraba, pidiéndole que se fuera. En sus ojos se traspasaba la filosa soledad, mientras las piernitas de Sebastián se alejaban acelerando el tiempo.
Ángela no saldría por esa puerta. Su espacio se reducía mientras el fuego lo consumía todo.





EL PÚBLICO ES SOBERANO
Gabriel Bevilaqua (Zárate, Bs. As., Argentina)




Exponía la escultura del hombre invisible. Los concurrentes, tras un breve silencio, ovacionaron al artista; quien prefirió - al saborear tan grande éxito - no denunciar el hurto.





PROFESOR INCOMPRENDIDO
Francisco Germán Vayón Ramírez (Sevilla, España)



Señor Juez:
Son innúmeras las cuitas que conturban mi ánimo, nublan mi otrora preclara capacidad para el correcto discernimiento y sumen mi espíritu en el proceloso abismo de la desesperación, el desaliento y el desconsuelo. Referidas todas, aún de manera somera, resultaría prolijo, por lo que no contemplo siquiera el realizar ante su señoría tan abstrusa como fútil exposición y, siendo sucinto, le hago saber de manera indubitable, que la irrevocable decisión de poner fin a mis atribulados días, que he tomado con anterioridad a la redacción de este mi postrer testimonio escrito, se debe fundamentalmente a la incomprensión que hallo entre mis discípulos, a los cuales, desde hace lustros intento inculcar, con nulos resultados, la importancia de expresarse con sencillez.


El Jurado recomendó las siguientes publicaciones:

VENGANZA
Milady Raquel Giménez Pérez (Asunción, Paraguay)




Dispara el arma, desparrama los sesos de la maldita en aquel muelle donde la encontrará su amante. Un mohoso rencor se obstina en recordarle que ella merece ese fin por traicionarlo. Va a dormir satisfecho. Al otro día lo despierta la llamada de su novia, llorosa e inconsolable le cuenta que han asesinado brutalmente a su gemela.





EL FRANCOTIRADOR
Carlos Silvosa Pedreira (Madrid, España)



Miraba fijamente, intentando no apartar sus ojos del punto de mira. Se obligaba a no pensar en nada más: que el objetivo estuviera encuadrado en el centro del punto de mira, en la intersección entre las líneas vertical y horizontal. Pero inevitablemente divagaba hacia la vida del "objetivo". Se trataba de la vida de una persona...Se obligó a pensar en la órdenes, debía obedecerlas. Pero subversivamente su cerebro comenzó a cuestionarlas, lo que iba a realizar era algo abyecto, algo de lo que nadie podía sentirse orgulloso.
Con cautela, mecánicamente, sus extremidades obedecieron los mandatos de unas neuronas que actuaban por cuenta propia, se alejó de su atalaya.
Caminaba lentamente pensando en cómo sería su vida a partir de ahora, esto sería una mancha en su historial.
Decidió que lo dejaría.
No volvería a trabajar en la prensa del corazón.

La oveja negra agradece a todos los participantes y los invita nuevamente a enviar un microrrelato mensual hasta el 31/10, conforme a las bases que se encuentran más abajo.

viernes 10 de abril de 2009

Nº 13 - marzo/abril 2009

EDUARDO GALEANO


Los amantes

Ellos son dos por error que la noche corrige.




JORGE LUIS BORGES

El misterioso, lógico fin

(de Historia universal de la infamia)


El 25 de Diciembre de 1920 el cuerpo de Monk Eastman amaneció en una de las calles centrales de Nueva York. Había recibido cinco balazos. Desconocedor feliz de la muerte, un gato de lo más ordinario lo rondaba con cierta perplejidad.




MARCO DENEVI

[Sin título]


Lo sé -decía el escritor honrado-. He escrito la mitad de lo que quería escribir y publicado el doble de lo que debí publicar.




ANDRÉS NEUMAN

Despecho

A Violeta le sobran esos dos kilos que yo necesito para enamorarme de un cuerpo. A mí, en cambio, me sobran siempre esas dos palabras que ella necesitaría dejar de oír para empezar a quererme.




PAULA MARGULES *

La risa de los dioses

–Ángela es desatenta, superficial, pesimista, fría, apática, cortante, cerrada, desubicada, com-plicada, inexpresiva, falsa, chismosa, insulsa, enigmática, zafada, descarada, ignorante, aburri-da, ordinaria, insolente, mentirosa, amarreta, interesada, desgarbada, prejuiciosa, sucia, petu-lante, aparatosa, engreída, cerril, vanidosa, tosca, descontrolada, entrometida, caprichosa, malhumorada, zopenca, orgullosa, grosera, desprolija, vulgar, quejosa
debilucha, abriboca, envidiosa, meterete, egoísta, celosa, desordenada, resentida, insaciable, codiciosa, torpe, mandaparte, prepotente, desamorada, angurrienta, lenta, terca, olvidadiza, egocéntrica, arro-gante, despistada, osada, procaz, criticona. Huesuda.
Pero, hijo mío, si querés casarte con ella, no seré yo quien se oponga.
Soy tu madre.
Sólo me importa tu felicidad.

• gentileza de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narrativa Oral Escénica (Madrid)







JAVIER F. CASTILLO NARANJO *

Pan y circo

Fútbol ultradefensivo. Cuando el lateral izquierdo, por tercera vez consecutiva, entregó el balón a su arquero retrasando el juego, los chiflidos se repitieron por toda la tribuna atestada de es-pectadores y los pañuelos blancos se agitaron al viento. El clamor popular fue atendido; las portezuelas se abrieron y los leones y toros fueron desatados sobre el campo de juego. La dentellada al cuello sobre el delantero centro fue cantada como gol. La bestia fue al hombre no al balón, pero el árbitro no pitó penalti; a nadie le importó, la diversión estaba asegurada.

* gentileza de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narrativa Oral Escénica (Madrid)







ISIDORO BLAISTEN

Demanda

JESSICA: —Entonces, ¿has dejado de
quererme?

INTELECTUAL: —No necesariamente.





ANA MARÍA SHUA

Tradición


Un digno burdel europeo del siglo XIX debía tener una gorda, una flaca, una judía, una negra. La judía podía también ser la flaca, pero la gorda no.





MARCIAL FERNÁNDEZ

Un contador de historias llamado Andy Watson


Se castigaba con severidad a todo aquél que escribiera una mala historia. Andy Watson supo de este ajusticiamiento: luego de publicar su primer novela, misma que era aburridísima, los soldados del emperador simplemente le cortaron las manos.
Los revisteros de moda reseñaron el hecho, dijeron que Watson sería siempre -de permitírsele seguir escribiendo- un pésimo escritor, y se olvidaron de su nombre.
Empero, Andy Watson aprendió a escribir con los pies y publicó otro libro. La ley, en esta ocasión, de nueva cuenta fue implacable: le cortaron las piernas.
Watson ya no publicaría más obras, en cambio gustó de contar cuentos, invariablemente insulsos, en el ágora del pueblo. Todos los que por casualidad lo oían,
temerosos de perder las orejas -según el más reciente decreto-, le arrancaron la lengua. Hoy, lo único que hace es tomar el sol en una banca del parque, y quien lo mira, piensa inevitablemente en una buena historia: la de la azarosa vida de Andy Watson.





Seleccionados Finalistas del Concurso La Oveja Negra
(Marzo 2009):




DANIEL FRINI
(S.Martín, Bs. As., Argentina)

Siseneg

Seis días antes, murieron los animales. Cinco días antes, la lluvia mató toda la vegetación. Cuatro días antes, la niebla borró cielo y firmamento. Tres días antes, el caos mezcló las aguas y la tierra. Dos días antes despareció el hombre. En el último día, dije “apáguese la luz”. Después, descansé.



ANDREA DÍAZ
(Bialet Massé, Cba. Argentina)

La estatua

La mujer observa la estatua inerte sobre el pedestal y desea ser como ella.
De rasgos finos y delicados, de figura esbelta y seductora, fría, fuerte y calculadora, inmutable ante el miedo y lo impredecible, su fisonomía no demuestra dudas, ni vacilación alguna, ni temor en absoluto; su mirada sin luz emana carácter tenaz, la posición de su espalda, autoridad y firmeza, sus delgados labios levemente expresados, dicen todo lo necesario sin palabras.
Envidia el reluciente mármol de su piel, anhela su inmortalidad, admira su presencia.
La mujer sueña que es la estatua y no la modelo.




Publicaciones recomendadas por el jurado de Marzo:




FERNANDO OMAR VECCHIARELLI
(Ciudad de Bs. As., Argentina)

Pastor, ¿Tengo salvación?

La verdad os libertará, ahora bien, si tu salvación dependiera de la flotabilidad al caer al mar, o a un río o lago profundo, no te aferres a la Biblia es preferible un chaleco o un bote, las biblias no tienen
mucha superficie de sustentación y se hunden rápidamente.



CARLOS SILVOSA PEDREIRA
(Madrid, España)

Amor animal

Cuando nació María, su primer regalo fue un perrito. Casualmente el mismo día dio a luz la perra de su tía. No es que su tía fuera una perra, que lo era, sino que la perra que tenía su tía, tuvo un cachorro. La niña y el perrito fueron creciendo y a los 19 años de haber nacido, ya tenían 19 años los dos. Cuando la niña cumplió veinte años, sus padres le regalaron Un coche, y para estrenarlo María se fue a Jamaica con su perrito (entre ellos había más que una simple amistad).
Al día de hoy no se sabe nada de ellos. Si ven a una chica muy guapa, a un perro y a un niño muy peludo que se rasca las orejas con las piernas, por favor llamen al 555-33-450, que los padres (del perro) están muy preocupados.




HUGO LAFUENTE KRONE
(Asunción, Paraguay)

Rutina

Apagó La tele, se cepilló la mente y se echó a dormir. Mañana…otro día.




Seleccionados Finalistas del Concurso La Oveja Negra
(Febrero 2009):





GABRIEL BEVILAQUA
(Zárate, Bs. As., Argentina)

La última metáfora del poeta


La bala le entró, profana, por la sien derecha; saliéndole, por la izquierda, convertida en un pájaro.



Nº 13 - marzo/abril 2009



FERNANDO OMAR VECCHIARELLI

(Ciudad de Bs. As., Argentina)

Odio

Tu carita blanca como la nieve, tu sonrisa dibujada de rojo carmesí, tus ojos pintados de negro rimel, tus ropas extravagantes con horizontales rayas multicolores y tus manos tibias y enguantadas que no opacan tu rostro, por momentos triste, por momentos alegre, tu silencio que perfora mi alma…cómo no odiarte, cómo no querer pegarte, Mimo.


Publicaciones recomendadas por el jurado de Febrero:




JORGE MENSCH
(Sarandí, Bs. As. Argentina)

Solos

Ella estaba harta de los hombres. Él tomaba al sexo como una descarga. Ella se abrió de piernas. Él se movió solo, sin que el cuerpo de abajo le respondiera. Ella buscó vengarse, lo intentó con este cliente desagradable al decirle “tengo SIDA”, y él, dejándole baba y semen en las dos cavidades frontales, le contestó: “yo también”




DANIEL FRINI
(S.Martín, Bs. As., Argentina)

Sindicato

-¡Debemos hacer algo, compañeros! Ya hemos perdido toda credibilidad y nadie nos toma en serio. Acá el compañero Secretario General va a leer la propuesta que se pone a consideración de la Asamblea. Tiene la palabra el compañero Simón.-
Pálido, casi transparente, quejumbroso y arrastrando cadenas; se dirigió al micrófono el compañero Simón de Canterville, fantasma desde 1574, Secretario General del Sindicato que los agrupa.




OSCAR SIPÁN
(Huesca, España)

Góndola

Enfrascado en sus pensamientos, el gondolero veneciano avistó las costas de Tahití.




MANUEL GALLEGO
(Barcelona, España)

Hazañas bélicas

Nunca descubriré porqué su boca era un volcán de lava humeante deslizándose como alborada roja por el contorno ambiguo de su cuerpo menudo, tendido agónico en el suelo ardiente.
Nunca descubriré el porqué de aquellas muertes prematuras de ochocientos mil millones de células vivas hasta que tropezaron con una ametralladora estática, que surgió inesperadamente de entre la niebla dentada y traidora.
Antes de que la sangre manara por su boca pequeña con versículos metálicos de espanto, aquel cuerpo era una niña…con brazos y piernas incluidas.




AGUSTÍN MARTÍNEZ VALDERRAMA
(Gavá, Barcelona, España)

Érase otra vez

La ardilla me quedó más gorda de los previsto. El hipopótamo flacucho y enclenque. La jirafa, canija. El rinoceronte, escuálido. La luciérnaga, tenue. Dudé si las rayas de la cebra eran horizontales o verticales. De nuevo olvidé al unicornio. En el dinosaurio no me entretuve demasiado, para lo que duraría…Y seguía sin recordar dónde iba esta dichosa trompa. Aunque después de tantos años, hasta yo podía sufrir algún pequeño lapsus. Aún así, sólo tardé cinco días en terminarlo todo. Y pude descansar sábado y domingo. Antes, recogí los escombros de todas las guerras. Reparé el boquete de la capa de ozono. Encendí el sol. Colgué la cartulina pintada con el cielo azul, las nubes de celofán y los pájaros de colores. Y volví a crear al hombre. Pero esta vez le hice las orejas más grandes y la boca pequeñita.


miércoles 18 de febrero de 2009

Nº 12- Enero/Febrero 2009


JOSÉ VICTOR MARTÍNEZ GIL


Cazador


El hombre se disfrazó de flor para cazar la mariposa, y la cazó. El alacrán se despojó lentamente de su disfraz de mariposa, y cazó al hombre.



JUAN JOSÉ ARREOLA


Cuento de horror


La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.



AUGUSTO MONTERROSO


Fecundidad


Hoy me siento bien, un Balzac: estoy terminando esta línea.



FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES


Autoengaño


El ogro comenzó disfrazándose para los demás. Y ha terminado disfrazándose para sí mismo. Se cree normal. Se siente vegetariano. Se piensa exquisito. Es irreconocible para los normales.



Círculo


Hombre alguno devoraría al ogro, ni mujer alguna lo lograría. El ogro, no obstante, es devorado. Y no por un animal. Lo devora entero el ogro de su pesadilla.



Dientes


Los dientes son la mordida del ogro y bailan. Cuando la boca se retira, los dientes se quedan clavados a la carne. Podría tratarse de una dentadura postiza. Sólo que no lo es.



Gourmet

El ogro tiene mucha hambre. Ha cazado al cazador, pero no se lo come de inmediato porque el ogro ha aprendido de refinamientos. Decide prepararse una “delicatessen”. Invierte tiempo en ahogar al cazador. Le gusta la carne cruda reahogada.




Puntería


Desestimando que un humano lo es también por su capacidad incorpórea de venganza, el ogro escupe cada hueso del cadáver con tal puntería que rearma su esqueleto. Desde el viento, un hueso regresa a la boca abierta del ogro. Queda clavado en su garganta, oscilando, pulido a dentelladas como trofeo.


Táctica


El ogro ladra al perro. Y el perro maúlla. El gato no. El gato abre la boca y no emite sonido alguno. El canario lo que hace es mugir. Tanto miedo provoca el ogro y su inusual conducta.


Tumba


La manta le cubrió. Le cubre. Le cubrirá. No puede impedirlo. Ninguno de los dos puede impedirlo. Y eso que podría ser que no se gustaran. Son tela burda y cadáver. Es todo lo que hay para la tumba del ogro.


ADOLFO BIOY CASARES


Las mujeres

La denominación «las mujeres » no incluye a las mujeres feas.



JULIA OTXOA


Oto de Aquisgrán


Cuentan que el emperador Oto de Aquisgrán era tan sumamente perfeccionista, que, acometiéndole una vez un agudo ataque de melancolía profundísima, y decidiendo en medio de tristes delirios acabar con su vida, tuvo tan extremado cuidado en dejar bien acabados y atados los asuntos de la corte, que antes de pasar a mejor vida, pasó años y años despachando con sus consejeros, firmando tratados, y recibiendo en mil audiencias. Hasta el punto de que al fin todo en orden, el pobre emperador Oto, ya muy anciano y enfermo desde su lecho de muerte, no recordaba realmente el extraño motivo que le había tenido toda su vida sumido en aquel delirante y frenético ritmo de trabajo, no conocido jamás en ninguna corte imperial.



Agradecimiento


Hortensia Salazar recogió de la tintorería el abrigo rojo que días atrás había dejado para limpiar. El abrigo traía en su bolsillo izquierdo una pequeña carta dirigida a ella. Se le invitaba a acudir a una misteriosa cita en la playa, el martes doce a las tres de la tarde.
La dama, picada por la curiosidad, acudió a la cita y esperó por espacio de tres largas horas. Cuando cansada e indignada se disponía a marcharse, un niño le entregó otra carta de color

verde. En ella, el misterioso personaje, que firmaba con las iniciales A.Z. se excusaba por no haberse presentado y le volvía a convocar para dentro de siete días en los jardines de la catedral.
Hortensia Salazar guardó fidelidad ininterrumpida durante más de veinte años a los
sucesivos requerimientos, a pesar de que a ellos jamás acudió nadie. Gracias a la diversidad geográfica de las citas, la paciente dama llegó a conocer perfectamente todos los rincones de su ciudad. Y cuando murió, siendo ya muy anciana, lo hizo quedando profundamente agradecida a aquel desconocido, que durante tantos años había llenado su vida, manteniendo viva en ella la llama de la pasión por lo ignoto e inasequible.



RAÚL BRASCA


Amor I


A ella le gusta el amor. A mi no. A mi me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.


Amor II


Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.

Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.


Negación


Cuando ella se le negaba, él se le mostraba comprensivo; cuando ella provocaba a otros hombres, él fingía divertirse; cuando lo engañaba con descaro, miraba hacia otro lado. Finalmente, ella se cansó y le pidió el divorcio.



COCO GOICOA


Teoría de la deriva continental


El náufrago asegura que las islas que habita, se alejan de la costa. Pero cada vez que parten barcos a rescatarlo, su mujer le paga a unos piratas para desviarlos.


El relojero del desierto


Busca un lugarcito donde no llegue la brisa, y sobre un trapo limpio deja los granitos al sol toda la tarde. Luego los introduce en el vidrio y asegura que el reloj de arena no atrasará más.



PABLO DOBRININ


La venganza de los niños

Allende el Cementerio, en un terreno baldío repleto de basura, el Rey de las Moscas tiene sus dominios. Se sienta sobre un cráneo, eleva su brillante saxo y toca al alba un blues que siempre es el último. Hay en esa música un dolor tan viejo como el mundo. Los cientos de niños y niñas que juegan entre papeles mugrientos, botellas, restos de comida, fierros, agua podrida y neumáticos viejos, se

acercan atraídos por su exquisito arte. Después de tocar, el Rey mira con tristeza a su auditorio de infantes flacos, mal vestidos, con los rostros sucios y los pies azules de frío. Ante las miradas de todos, se para y camina con decisión hasta el barranco que sirve de límite entre el reino de las moscas y la civilización. Allí, sosteniendo el instrumento con una mano, abre los brazos en cruz, y mientras su sobretodo apolillado se agita en el viento, lanza maldiciones a la ciudad de los ricos.

Estimulado por los gritos de aprobación que sus palabras

provocan, se hace de valor y dicta sentencia: —¡Hemos vuelto a ser estafados, pero ésta es la última vez! —Luego sopla el saxo y salta al vacío, seguido por su ejército esquelético. Encantados por la melodía, vuelan con la vista al frente y las manos como ganchos retorcidos, dejando en el aire tibio una estela de moscas. A medida que avanzan, la frustración que han sentido en este día se transforma en odio. Tras pasar por encima de las murallas, ven abajo las casas limpias y hermosas y los lujosos autos que resplandecen con las primeras

luces de la mañana. Pero ahora no descenderán en picada como una plaga de arpías, ni los inquilinos se llenarán de terror al ver que el techo se derrumba por el ataque de los niños salvajes que invaden su propiedad y se roban las bicicletas, las muñecas, las pelotas y los trencitos eléctricos que no tendrán dónde enchufar. No, hoy el objetivo es más grande. Por eso siguen adelante, dejan atrás la ciudad y vuelan hacia regiones que nunca antes habían visitado. La melodía del Rey de las moscas se hace más rápida y el tiempo se acelera. Con un

creciente ritmo de vértigo, el día da paso a la noche y las estrellas parecen adquirir una forma alargada hasta que se transforman en líneas blancas sobre el negro firmamento. Sólo la velocidad y la protección de la música impide que los cuerpos se cubran de escarcha y los dientes castañeteen de frío.

Desde las alturas, ven la nieve, el humo que sale de las cabañas de madera, y los animales que esperan en la entrada. Cuando el líder da la señal, se precipitan sobre las viviendas y arremeten contra todo lo que se les cruza en el camino. Con trozos de vidrio

degüellan primero a los renos y después a los hombrecitos que intentan impedirles el paso. Finalmente abren una puerta y allí lo encuentran. Tendido sobre una enorme cama, el hombre obeso, de barbas largas y blancas, ignorante de todo peligro, ronca después de una dura jornada. En el momento en que la sangre moja las sábanas, los niños sonríen y se repiten que nunca más volverá a equivocarse.



PEDRO HERRERO


La cita


De haber sabido lo que ocurriría después, ella habría ido a la peluquería y también se habría comprado un vestido atrevido para estrenarlo ayer, antes de precipitarse en el vacío desde el piso ciento tres del enorme rascacielos, cuando trataba de alcanzar un papel que el viento levantó de su mesa de trabajo y empujó hacia el exterior. Ya en el aire, todo hacía presagiar un porrazo incontestable pero, a la altura del piso cuarenta y dos, su cuerpo cayó en brazos de un joven providencial, de aspecto agradable y musculoso, que vestía un traje ajustado de lycra azul y rojo y una capa de conjunto, muy elegante, que se alzaba tanto como su bello tupé de color negro. A partir de ahí, el descenso fue un paseo delicioso hasta llegar a la calle, donde aquel galán se despidió cortésmente y partió de regreso a las alturas, no sin antes decir que sí, que hoy podrían volver a verse en el mismo lugar y a la misma hora. Y hoy estrena ella un nuevo vestido, elegido a conciencia, y se arregla con esmero para acudir a la cita

con su misterioso salvador. Y a la hora convenida se lanza sin temor por la ventana de su estudio, y aprovecha la caída en picado por la fachada del inmueble para dar los últimos toques al maquillaje. Pero esta vez nadie la espera frente a la planta cuarenta y dos. Y al llegar a la catorce, convencida del plantón, se ve obligada a admitir que, si ya es duro bajar de una nube y tocar de pies en el suelo, más duro será tener que hacerlo de cabeza.


(IV Premio El Basar de Montcada)



DANIEL SÁNCHEZ


Cupido: inventor del limpiaparabrisas


Acababa de cerrar la puerta. Aquella de madera que carcomía sus lados. El portazo anunciaba que las cosas no iban bien. Mi concentración se mojó con el contacto del agua que bajaba desde arriba. Las gotas resbalan a través de mi cuerpo; llovía copiosamente.

Por mi cabeza sólo caminaba una idea: dejar a Lucía; pero no lo tenía del todo claro. Dudaba, siempre dudaba:

decírselo ahora o callar para siempre. Yo la quería: me afirmaba a mí mismo con la cabeza. Mientras, por la calzada circulaban bajo la lluvia intensa coches, muchos coches. Todos siguiendo el mismo criterio. Todos dirigidos por el veredicto de sus limpiaparabrisas: aquellos que se movían de izquierda a derecha. Un movimiento obsesivo que negaba, que me animaba a renunciar a mis pretensiones de dejarla. Los coches insistían en su empeño. No vacilaban. Se mostraban imperativos. Eran muchos. Eran como un no lo hagas persistente. Las dudas

ante tal insistencia me obligaron a replantearme las cosas. La decisión estaba tomada: abandoné. Cerré los ojos y di media vuelta.
Caminaba con las manos abrigadas en los bolsillos y con paso indeciso. Antes de abrir la puerta regalé unos segundos a la reflexión: -Cupido: inventor
del limpiaparabrisas- pensé en un acto de lucidez mientras esbozaba una sonrisa contenida. Lucía seguía siendo mi novia.



lunes 5 de enero de 2009

1º Concurso de microrrelatos La Oveja Negra


La Oveja Negra (blog, edición impresa de distribución gratuita en Buenos Aires, y edición impresa “mini” por suscripción), convoca al Primer Concurso de Microrrelatos:

1) La misma se realiza mensualmente desde el 1º de Febrero del 2009 hasta el 30 de Octubre del mismo año.

2) Podrán participar los escritores que lo deseen en habla hispana, mayores de edad, enviando solo UN microrrelato mensual de su única autoría, de no más de 150 palabras y título. El tema es libre, deberán ser inéditos (entendiéndose por ello a los que no fueron publicados con ediciones de libros, ni premiados; pudiendo participar los que hayan sido publicados en blogs, revistas de baja tirada o hayan tenido escasa difusión).

3) Todos los meses se seleccionarán dos microrrelatos (por fecha de recepción del mismo) y se publicarán en la edición bimestral para suscriptores; pasando a participar para el fallo final que se dará a conocer en Diciembre del 2009.

4) Los trabajos seleccionados no podrán participar de otro concurso ni publicación hasta el fallo final.

5) La forma de envío será por correo electrónico a cuentoshiperbreves@yahoo.com.ar , con la palabra concurso en el Asunto, y el microrrelato dentro del contenido de dicho correo, firmado o con un seudónimo; en éste último caso con un archivo adjunto de formato Word que contenga los datos personales del autor ( nombre y apellido completos, tipo y número de documento, domicilio, teléfono, edad, fecha de nacimiento y no más de 5 líneas detallando sus antecedentes como escritor si los tuviere).

6) Habrá una única compensación final de 300 (trescientos) dólares americanos para el ganador como único reconocimiento al derecho a publicación por parte de La Oveja Negra en todas sus ediciones una vez finalizado el presente concurso y pudiendo publicar a los finalistas sin otra compensación más que la misma.

7) La Oveja Negra dispondrá del jurado que considere necesario; no aceptará otra decisión que las que falle el mismo, y solo comunicará a los finalistas y al ganador del premio. Sus nombres o seudónimos aparecerán en todas sus ediciones pero solo publicará el microrrelato en su edición por suscripción hasta el fallo final.

www.laovejanegramicrorrelatos.blogspot.com

cuentoshiperbreves@yahoo.com.ar



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domingo 30 de noviembre de 2008

Nº 11 - Diciembre 2008



CARLOS ALDÁZABAL

Tango para uno


Intenso dramatismo. Mientras conversan, las señoras se comen las uñas de tensión. El ojo de la cámara se enciende y lo observa. Parece que no tiene remedio la situación del hombre, dirán en la tele, agoniza. No es que haya tenido ese programa al salir de casa luego de despedirse de la mujer y palmotear secamente a sus chiquillos en la cabeza. El auto y al rato camina con decisión por la zona de los bancos, la manzana de la plaza. Verifica su reloj y marcha según lo planeado con los de la 44. Al acercarse, siente como pinzas que se le aprietan en la boca del estómago. En ese recorrido inquietante, no hay nada peor que distraerse y pisar una cáscara que algún hijo de puta, justo cuando se anda con el revólver en la cintura ya dispuesto a usarlo y claro, al resbalar y caer para atrás y de costado, se da cuenta de que se le dispara en el vientre como en una vaina mi madre. Entonces, aunque uno sea un duro de verdad hay que aceptar que se está muriendo así, con toda esa bambolla alrededor, un día igual a otros días, porque el sol que brilla y los muchachos entrando al banco sorprendidos de no verme y me da cosa la sirena de la ambulancia, las corridas, los boludos que se amontonan.





RAÚL BRASCA

Amor I


A ella le gusta el amor. A mi no. A mi me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.


Amor II


Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuyo a sus palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.

Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.



DAVID LAGMANOVICH

El ladrón


Sin inmutarse por la figura yacente del hombre que había desmayado de un cachiporrazo, el ladrón revisó rápidamente las ropas de su víctima. De la billetera pudo rescatar varias tarjetas de crédito y unos billetes. También una foto: mujer joven, rubia, de formas esculturales, la falda al viento. Ninguna dedicatoria. Los días siguientes la miró muchas veces, hasta que terminó enamorándose. Cuando los policías lo abatieron, no entendieron por qué el muerto llevaba consigo una foto de Marilyn Monroe.



MARCO DENEVI

Monólogo de Calígula


Si yo, el primero de todos, soy lo que soy (una bazofia), ¿qué puedo esperar del resto de los romanos?



JOSÉ LUIS APPLEYARD

Jugar con la ilusión


No, mi amigo, eto no e broma, e un insulto, una falta de repeto, una burla que yo no viá soportar…

No, no, dejame haular, ya batante perjuicio me hicite para que ahora venga tratar de explicarte. Vo no tené derecho a hacer eso, ningún derecho…y te juro por la memoria de mi madre muerte que eto no va a quedar así.

No, señor, yo soy incapá de matar una moca, pero cuando se quiere burlar de mi, ntonce yo salto, y yo se me vengar y te juro que me viá vengar. Ni se te ocurra que eto va a quedar así no má…

Pero no pué, ch’amigo, no me venga con esa cosa. Masivo no conocemo, pué. Yo vine a etar acá con lo amigo, para psar un rato agradaule, charlar un rato y vo me vení con eso. Se necesita ser un cretino, pué para hacé eso y poneme a mí en ete etado. Con lo que yo me cuido para no tener diguto, por mi úlcera, con todo lo que hago para que nadie me pueda crearme un proublema, porque el médico masivo bien me avisó que no me vaye a preocupar y ni etar de malhumor, vení con tu humor Argel, ridículo y dañino para romperme…la tranquilidá…

No, no, callate, no tené ningún derecho para haular. Batante ya haulate como para que ya te calle no má…

¿Qué cosa? No, yo no soy como vo, yo no le voy a hacer ningún perjuicio ni a tu eposa ni a tu hijo, yo no soy cobarde. Yo me viá vengar pero de vo y de nadie ma. Y vo sabé masivo bien lo que puedo hacer, masivo bien sabé…

No, eso é otra cosa. Eso no tiene nada que ver en el asunto. Yo viá procedé en el mimo campo en

que vo me hicite esa broma de mal guto. En ese mimo campo…

No, claro que no me hicite daño, no me herite ni me golpeate. Eso no te dicute. Pero para eso no te da el cuero, pero hicite mucho má peor, mucho má peor, poque me hicite una daño por mi epíritu, el daño má peor, porque con eso no se juega, nunca se puede jugar por eso…

No, no, no…no trate de justificarse, porque no tené ninguna defensa. Tené que aguantá la consecuencia de tu obra, tené que aguantar.

NO, ch’amigo, vo sabía masivo bien la eperanza que yo tengo por ese negocio, e toda mi ilusión, porque si me salía yo solucionaba todo mi problema y comenzaba una nueva vida. Todo lo día toy pensando en ese asunto y creo que me va a salir y vo vení hoy y me decí que salió, que ya é un hecho y entonce yo te creí y me hallé masiao mucho y ya empecé a hacé plane; me parecía imposiule pero como sabía que vo era una de la única persona que etaba enterado del asunto no dudé má y sentía una alegría tan grande que no sabía qué hacer, te quería invitar en lugar bien caro, qué se yo…

Perá, perá, jame haular…y vo creo que te asutate y salite con que era una broma. Y eso no se hace, ch’amigo, podé matarle, si queré a una persona, pero no juegue por su ilusione, por su epranza. Eso é sagrado, má sagrado que la vida mima, poque si alguien te mata, te mata y se acabó, pero si vo te burlá de lo má puro que tiene el hombre y le dá do minuto de felicidá para romper todo ese crital, eso no tiene perdón y yo no te viá perdonar…



JAIME MUÑOZ VARGAS

Justicia


Hoy los maté. Ya estaba harto de que me llamaran asesino.




FLAVIO GONZÁLEZ MELLO

Precocidad


A los dos años ya sabía leer y escribir. A los cinco, era capaz de traducir frases del latín y de resolver ecuaciones de segundo grado. Sin bachillerato de por medio, fue admitido en la universidad a los siete años, y expulsado de ella a los ocho, por burlarse de las teorías de sus maestros en un tratado que muy pronto se volvió clásico. A los diez años ganó el Premio Nobel, y a los once fue nombrado miembro honorario de la Academia Francesa.

A los doce años murió de viejo.




EDGAR OMAR AVILÉS

La ley


Dios se disponía a fulminar a ese hombre que estaba por dispararle al tigre que estaba por saltar sobre el halcón que estaba por clavar su pico en la comadreja que estaba por matar a la culebra que estaba por deglutir a la rata que estaba por cazar a la lagartija que estaba por comerse a la tarántula que estaba por atenazar a la hormiga que estaba por envenenar al pulgón que estaba por morder la hoja.

Dios se disponía a fulminar a ese hombre pero, lleno de pánico, volteó hacia atrás.




LUISA VALENZUELA

Contaminación semántica


La vida transcurría serena y plácida en la bella ciudad de provincia sobre el lago.

A pie o en coche, en ómnibus o en funicular, sus habitantes se trasladan de las zonas altas a las bajas o viceversa sin alterar por eso ni la moral ni las buenas costumbres.

Hasta que llegaron los hispanistas y subvirtieron el orden. El orden de los vocablos. Y decretaron porque sí, porque se les dio la gana, que la palabra funicular como sustantivo vaya y pase, pero en calidad de verbo se hacía mucho más interesante.

Y desde ese momento el alegre grupo de hispanistas y sus colegas funicularon para arriba, funicularon para abajo, y hasta hubo quien funiculó por primera vez en su vida esta misma noche, estoy segura, muchos de nosotros funicularemos juntos.

Y la ciudad nunca más volverá a ser la misma.




SUSANA DURÉ

Almuerzo


- ¿Tomás la sopa o llamo al hombre de la bolsa?- amenazó su madrastra, antes de salir.

La niña, inmutable, hizo pasar al joven vagabundo que miraba desde afuera; el hombre dio cuenta del almuerzo con avidez y le agradeció. La pequeña se acercó a él, sonrió y lo engulló golosamente.




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